• 22-jun-2021

¿La tumba del gran sacerdote?

Allan Cobb et al.

La desmitificación de la tumba del gran sacerdote. Investigaciones en la cueva debajo del Osario

Durante su investigación en Chichén Itzá en 1896, Edward H. Thompson descubrió un tiro de mampostería, el cual recorre el centro del Osario y da acceso a una cueva debajo de la estructura. El tiro, de 10.51 m de profundidad, parece haber sido construido en dos fases, y la parte inferior es más ancha (5.5 m) que la superior (4.5 m). El tiro había sido rellenado hasta 3.6 m de la parte superior y contenía siete cistas con huesos y artefactos que incluían cerámica, jade, cuentas de cristal de roca y campanas de cobre (Thompson, 1938). En el fondo del tiro hay una abertura rectangular en el piso de piedra que conduce a una pequeña cámara con un agujero estrecho en un extremo que desemboca en una cueva. Thompson ingresó a la caverna y afirmó que había siete cámaras o pasajes. Las excavaciones se realizaron en el domo de derrumbe, debajo del orificio en el techo, donde se recuperó cerámica, jade y hueso. Debido a discrepancias en la interpretación y la época en que se hicieron, aún quedan muchas dudas.

La cueva

En julio de 2017, como parte del proyecto Gran Acuífero Maya se investigó el Osario, para buscar posibles conexiones con fuentes de agua subterráneas y recoger datos arqueológicos adicionales, y poder hacer una interpretación más satisfactoria de este complejo arquitectónico. La investigación en la cueva debajo de la pirámide reveló de inmediato algunas discrepancias con la interpretación de Thompson. El tiro de la cámara que conduce al piso de la caverna era de 10.90 m, en lugar de los 15.85 m indicados en el informe original, por lo que estábamos lejos del manto freático. La caverna es también más pequeña que la reportada anteriormente, ya que el mapa actual documenta una cámara de aproximadamente 16 m por 6 m. Thompson (1938, p. 30) menciona que la caverna contenía pasajes, pero los dos más largos tienen sólo cerca de 4 m de extensión, así que, claramente, ninguno está conectado con el supuesto cenote debajo del Castillo. Además, Thompson afirmó que eran siete los pasajes, pero no hay evidencia de la existencia de un modelo semejante a Chicomóztoc.

En el siglo VIII, la cueva y la estructura abovedada fueron terminadas y cubiertas por una pirámide. Esta pirámide habría sido de 5.5 m de altura, es decir, la parte superior de la planta baja del tiro. Al final del siglo X, el Osario fue construido en su forma actual sobre las dos construcciones. El relleno del tiro se produjo durante la fase final de la construcción. Pensamos que en lugar de tumbas, las cistas fueron probablemente depósitos tipo “cache”, asociados con la terminación de la primera pirámide y la construcción o dedicación final de la pirámide del Osario.

 

Allan B. Cobb. Biólogo especialista en cuevas. Ha explorado cuevas mayas por más de 30 años, y es miembro y “Fellow” de la National Speleological Society (Sociedad Espeleológica Nacional de Estados Unidos).

James Brady. Arqueólogo con doctorado en antropología por la UCLA. Profesor del Departamento de Antropología en California State University, Los Ángeles.

Marco Antonio Santos Ramírez. Arqueólogo por la ENAH. Director de la zona arqueológica de Chichén Itzá.

Guillermo de Anda. Investigador de la Coordinación Nacional de Arqueología del INAH y director del proyecto Gran Acuífero Maya. Arqueólogo subacuático con estudios de maestría en antropología esquelética (UADY) y de doctorado en estudios mesoamericanos (UNAM).

Esta publicación puede ser citada completa o en partes, siempre y cuando se consigne la fuente de la forma siguiente:

Cobb, Allan et al., “La desmitificación de la tumba del gran sacerdote. Investigaciones en la cueva debajo del Osario”, Arqueología Mexicana, núm. 156, pp. 42-48.

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