• sábado, 17 de noviembre de 2018

Las Grutas de Juxtlahuaca y la historia pintada de una deidad del maíz olmeca

Martha Cabrera Guerrero

¿Una deidad olmeca del maíz?

El protagonista de la historia pintada en Juxtlahuaca es un ser supernatural y, probablemente, una deidad temprana del maíz, del periodo olmeca. En una de las escenas de mayor colorido y en la que se colocó al único ser humano de la historia pintada en Juxtlahuaca, sentado y mostrando un falo, aparece un individuo de pie y de mayores dimensiones, el ser supernatural. Este personaje porta elementos hechos de restos felinos, posiblemente de un jaguar negro (pantera), en el tocado, y jirones de piel a manera de guantes y una bota. La cola de jaguar entre sus piernas simboliza también su miembro viril. Su pierna izquierda termina con una garra, marcando también su afiliación felina. La parte más colorida de tal figuración  es la túnica. En ella se alternan franjas rojas y amarillas entre líneas horizontales negras. El personaje toma con su mano izquierda un “látigo”, que recuerda aquellos que se utilizan en las danzas guerrerenses de los tecuanis, donde los hombres se visten de “tigres” con látigos para simular el ruido del trueno y el rugido del jaguar durante las fiestas rituales de petición de lluvias. En su mano derecha sostiene una cabeza o cráneo, de perfil, con la boca entreabierta, de la que emana un “vaho” dirigido al personaje sedente. El personaje de pie tiene el pelo largo, suelto hasta los hombros, como en otras dos escenas en Juxtlahuaca, porta una “barba” y una orejera de cinco picos. De su frente se desprende una barra que termina en el perfil de un ave roja con pico curvo. De su cresta en forma de V y de una pequeña cúpula brota el perfil de un ser emplumado negruzco, que muestra la boca entreabierta, un ojo con anteojera y una orejera en forma de flor. Tanto el ave como el ser negruzco emplumado están coronados por una pluma larga que, a mi juicio, es la representación de una pluma de quetzal. Enfrente de su rostro se ve muy borrosa, en rojo, la cabeza de perfil de otro personaje (observación de Sonia Lombardo, 1996).

Dos variantes de este personaje se localizan en otras escenas en Juxtlahuaca. Una en el grupo III, con el pelo largo, capa, parches de piel de felino y junto al perfil de un ave roja. La otra, en la escena 2 del grupo II, también muestra pelo largo, capa, parches de felino y la cabeza de perfil de un ave sobre la frente.

Peter David Joralemon (1971) ha propuesto la existencia de un dios olmeca del maíz, específicamente el dios II de su clasificación. Este dios se caracteriza por tener elementos felinos y símbolos del maíz que crecen de la cabeza o de la frente. En la variedad IIA de Joralemon, el maíz brota de un grano y en la IIB se trata de un maíz emplumado. El personaje de Juxtlahuaca está acompañado por remates que parecen exhibir las dos acepciones de la deidad del maíz de Joralemon; es decir, el elemento felino ya citado y la representación del ser emplumado emergiendo de una pequeña cúpula que seguramente representa la semilla del maíz.

Martha Cabrera Guerrero. Acreedora al Premio Nacional Alfonso Caso del INAH por su obra Los pobladores prehispánicos de Acapulco, y al Mérito Turístico, por sus aportes a la arqueología de Guerrero, otorgado por el gobierno del estado. El interés por el arte rupestre ha dominado un ciclo importante de su vida académica.

 

Cabrera Guerrero, Martha, “Las Grutas de Juxtlahuaca y la historia pintada de una deidad del maíz olmeca”, Arqueología Mexicana, núm. 153, pp. 18-23.

 

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