• 25-nov-2020

Nappatecuhtli

Capítulo XX. Que habla del dios llamado Nappatecuhtli

Este dios Nappatecuhtli era el dios de los que hacen esteras de juncias, y es uno de los que llaman tlaloques. Dicen que éste es el que inventó el arte de hacer esteras, que llaman petates, y hacen sentaderos que llaman icpales, y hacen cañizos de juncias que llaman tolcuextli. Decían que por la virtud deste dios nacían y se criaban las juncias y juncos y cañas con que ellos hacen su oficio. Y porque tenían que este dios producía también las lluvias, hacíanle fiestas donde le reverenciaban y adornaban y le demandaban que diese las cosas que suele dar, que es agua, juncias, etcétera.

En su fiesta compraban un esclavo para sacrificarle delante dél ataviándole con los ornamentos deste dios, como que fuese su imagen. Éste, el día que había de morir, después de compuesto como está dicho, poníanle en la mano un vaso verde lleno de agua, y con un ramo de salce rociaba a todos con aquella agua, como quien echa agua bendita. Y cuando entre año alguno destos deste oficio quería por su devoción hacer fiesta a este dios, daba relación dello a sus sátrapas, y todos ellos llevaban a un sátrapa vestido con los ornamentos deste dios, como su imagen, y por donde iba, iba echando el agua, rociando a los que estaban por donde pasaban con un ramo de salce, como quien echa agua bendita.

Llegado, poníanle en su lugar y hacían algunas ceremonias en su presencia, rogándole que hiciese mercedes en aquella casa. El que hacía esta fiesta daba de comer y beber al dios y a los que con él iban, y a todos los que había convidado. Esto hacía en agradecimiento de la prosperidad y riqueza que ya tenía, teniendo entendido que este dios se la había dado. Y a este propósito hacía este convite, y en él se hacían danzas y cantares a su modo, a honra deste dios, porque le tuviese por agradecido, y gastaba todo cuanto tenía. Y decía: “No se me da nada de no quedar con nada, con tal que sea mi dios servido desta fiesta, y si me quisiere dar más o dexarme sin nada, hágase como él quisiere”.

Dicho esto cubría con una manta blanca al que iba por imagen deste dios, y así se iba para su templo con los que habían venido con él. Ido él, comían el que hacía convite y los parientes.

Estos oficiales de hacer petates y otras cosas de juncia tenían cuidado de ataviar y componer y barrer y limpiar y sembrar juncia en el templo deste dios. Tenían asimismo cuidado de poner petates y asentadores de juncia que llaman icpales, y que hubiese allí toda limpieza y todo avío, de manera que ni una paja ni otra cosa estuviese caída en el templo.

La imagen deste dios es como un hombre que está teñido de negro todo, así el cuerpo como la cara, salvo que la cara tiene unas pecas blancas entre lo negro. Tiene una corona de papel pintada de blanco y negro Tiene unas borlas que cuelgan de la corona sobre las espaldas, y de las mismas borlas sale un penacho hacia el colodrillo, que tiene tres plumas verdes. Tiene ceñido unas faldetas que le llegan hasta la rodilla, con unos caracolitos mariscos y pintado de blanco y negro. Tiene las cotaras blancas, y en la mano izquierda tiene una rodela a manera de ninfa, que es una yerba de agua, ancha, como un plato grande, y en la mano derecha tiene un báculo florido. Las flores son de papel. Tiene una banda a manera de estola desde el hombro derecho, cruzada por el sobaco izquierdo, pintado de unas flores negras sobre blanco.

Bernardino de Sahagún, Historia general de las cosas de Nueva España, 2000, t. I, pp. 105-106.

 

Enrique Vela. Arqueólogo por la ENAH, editor, desde hace 30 años trabaja en el ramo editorial.

Vela, Enrique (selección de textos e iconografía), “Capítulo XX. Que habla del dios llamado Nappatecuhtli”, Arqueología Mexicana, edición especial, núm. 91, pp. 36-39.

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