• 12-abr-2021

Tras la Conquista, nuevas calamidades

Teresa Rojas Rabiela

Pestilencias y tierras eriazas

El incesante despoblamiento desencadenó otras calamidades en el mundo indígena: reducción de la producción, abandono de tierras y localidades y emigración de los sobrevivientes. El proceso se observó inicialmente en las tierras bajas costeras a pocos años de la invasión, pero fue un hecho irreversible por todas partes después del gran cocoliztli de 1576-1582. El acucioso cronista de Texcoco, Juan Bautista Pomar, se percató de la grave situación en 1582 y de sus efectos agrícolas:

…y no se halla que sus padres ni antepasados diesen noticia de haber habido jamás pestilencia ni mortandad, como después de su conversión ha habido, tan grandes y tan crueles que se afirma haberse consumido por ellas de diez partes las nueve de la gente que había…, y parece bien claro que debía ser así por la mucha tierra que labraban y cultivaban, que oy día parece acamellonada generalmente en todas partes, la mayor parte de la cual está desierta y eriaza…

A congregar se ha dicho…

La principal respuesta del gobierno colonial al declive demográfico fue la política de congregaciones de la población indígena en poblados mayores y concentrados, realizada primero entre 1550 y 1564 y más tarde alrededor de 1603-1604. El programa consistía, en lo esencial, en reducir el número de localidades, pero desencadenó diversos males, principalmente la disminución de las tierras productivas y de reserva, así como el abandono de árboles frutales, magueyes, nopales, obras hidráulicas, terrazas y caminos, entre otros. La vegetación invadió poco a poco esos espacios “eriazos”, muchos de los cuales fueron apropiados por los españoles mediante mercedes reales o simplemente por la ocupación de hecho, pero otros permanecieron incultos por mucho tiempo, hasta hacerlos aparecer como paisajes prístinos.

Imagen: La agricultura en chinampas y el patrón de asentamiento prehispánico persistieron hasta que la población indígena declinó. Zona cercana a Tláhuac, donde Bernardino Arias, español, solicitó una merced, que le fue negada, de chinampas en el barrio de Santa María Magdalena para su ganado. Cuitláhuac, D.F. 1579. AGN, Tierras, vol. 2681, exp. 6, f. 2. Núm. 1596. 978/0234. Foto: AGN.

 

Teresa Rojas Rabiela. Etnohistoriadora, especialista en agricultura e hidráulica prehispánica y novohispana, en tecnología y organización laboral de la época de contacto y en fotografía histórica de indígenas y campesinos mexicanos. Investigadora titular del CIESAS.

Esta publicación puede ser citada completa o en partes, siempre y cuando se consigne la fuente de la forma siguiente:

Rojas Rabiela, Teresa, “Técnicas, métodos y estrategias agrícolas”, Arqueología Mexicana, núm. 120, pp. 48-53.

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