La joyería en obsidiana del Xochimilco prehispánico

Reyna Beatriz Solís Ciriaco et al.

El estudio de la producción de bienes de prestigio en obsidiana de la Cuenca de México del Posclásico Tardío (1200-1521 d.C.) se ha enriquecido con el análisis de las evidencias de producción de joyería en este vidrio volcánico en distintos talleres de Xochimilco. Asimismo, la comparación de la lapidaria entre distintos sitios ha permitido identificar diversas escuelas artesanales y el surgimiento del estilo imperial tenochca.

En distintos asentamientos de la Cuenca de México fechados para el periodo Posclásico se han recuperado cantidades significativas de objetos elaborados a partir de rocas y minerales pulidos. En dichas colecciones las piezas más numerosas corresponden a elementos ornamentales para la ostentación del poder y el prestigio.

Estos bienes se consideraban valiosos por su circulación y consumo restringidos, además de que la materia prima empleada para su elaboración era exótica, valiosa y requería complejas redes de circulación y abastecimiento.

En el caso de la lapidaria en obsidiana, la mayoría de las piezas fueron destinadas a la joyería, como bezotes, orejeras, cuentas, discos y pendientes de distintas formas, así como a urnas funerarias e insignias de algunas divinidades como Tezcatlipoca, Ehécatl-Quetzalcóatl y Techálotl. Dependiendo de la complejidad de los objetos, los artesanos lapidarios podían realizar toda la secuencia de elaboración de las piezas o enfocarse en determinadas etapas o procesos. Ello favoreció la especialización artesanal, la uniformidad en las piezas y la estandarización tecnológica (Melgar, 2024).

Además, el hallazgo de evidencias de la producción lapidaria de obsidiana en distintos contextos de Xochimilco y los análisis traceológicos de las huellas de manufactura entre distintos sitios han permitido detectar diversas escuelas artesanales.

En las fuentes históricas del Centro de México de la época colonial es posible encontrar imágenes de artesanos lapidarios trabajando y referencias sobre la gran habilidad y el conocimiento que tenían al labrar las distintas piedras preciosas y semipreciosas (Sahagún, 2006). El oficio artesanal se heredaba por parentesco y se relacionaba con lo sobrenatural, ya que durante la producción de objetos se recreaba el tiempo primigenio en el cual los dioses patronos habían enseñado los oficios.

Estos artífices eran llamados tolteca porque tenían cualidades que transmitían a sus obras, creándolas y dándoles vida y convirtiéndolas en mensajeros de las divinidades.

Respecto a los espacios de trabajo artesanal, en los códices se aprecia que los talleres lapidarios estaban en lugares abiertos, como patios o amplios salones bien iluminados. A nivel arqueológico, estas áreas de actividad se identifican por la presencia de materias primas sin modificar, residuos, piezas en proceso de elaboración e instrumentos de trabajo, así como fragmentos fallados o reutilizados.

Para leer más...
Charlton, C.O., “Obsidian as Jewelry: Lapidary production in Aztec Otumba, México”, Ancient Mesoamerica, núm. 4, pp. 231-243.
Mejía Appel, G., y B. Jiménez González, “Las unidades domésticas de Xochimilco: una región, diferentes formas de vivir”, Arqueología, núm. 67, 2022, pp. 37-47.
Melgar Tísoc, E.R., La lapidaria del Templo Mayor: estilos y tradiciones tecnológicas, INAH, México, 2024.
Sahagún, fray B. de, Historia general de las cosas de Nueva España, Editorial Porrúa, México, 2006.
Solís Ciriaco, R.B., “Bienes ornamentales lapidarios en el Centro de México: identidad cultural y tradición tecnológica en el período posclásico”, Boletín de la Sociedad Chilena de Arqueología, núm. 59, 2025, pp. 13-39.

Reyna Beatriz Solís Ciriaco. Arqueóloga por la ENAH, maestra y doctora en antropología por la UNAM. Investigadora del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM, donde desarrolla estudios tecnológicos de las escuelas artesanales en la lapidaria de la Cuenca de México.
Emiliano Ricardo Melgar Tísoc. Arqueólogo por la ENAH, maestro y doctor en antropología por la UNAM. Investigador del Museo del Templo Mayor, donde desarrolla análisis de procedencia y manufactura de objetos lapidarios de Mesoamérica, el Suroeste de los Estados Unidos, el Área Intermedia y la zona Andina.
Gabriela Inés Mejía Appel. Arqueóloga por la ENAH, maestra en antropología por la UNAM. Profesora-investigadora del INAH adscrita a la Dirección de Salvamento Arqueológico, donde realiza investigación relacionada con los temas de protección legal y técnica del patrimonio arqueológico e histórico en la Cuenca de México.

Tomado de Reyna Beatriz Solís Ciriaco et al., “La joyería en obsidiana de la Cuenca de México. Las escuelas artesanales y el estilo imperial tenochca”, Arqueología Mexicana, núm. 198, pp. 62-69.