La información molecular revela que en el proceso milenario de selección humana del maíz se han acumulado cambios genéticos que tienen una expresión concreta y visible, como lo muestran las hojas de totomoxtle antiguo, que presentan un sistema de soporte muy sólido, típico de gramíneas silvestres, y mengua en las hojas modernas, que es sustituido por abundante tejido fotosintético.
En la Cueva de las Manitas, Oaxaca, el registro arqueológico ofrece una ventana privilegiada de este proceso. Diversos olotes acompañados de totomoxtles, espigas masculinas (flores) y otros restos vegetales fueron hallados a diferentes profundidades en los pozos de excavación, donde se encontraron restos vegetales de 9 000 años de antigüedad.
Los nucleótidos, o esas bases nitrogenadas, que conforman al ADN, ¿qué son exactamente? El ácido desoxirribonucleico, conocido como la molécula de la vida, es el instructivo que contiene las indicaciones para construir y operar cada célula y por lo tanto organizar la complejidad de los tejidos y órganos.
La Cueva de las Manitas tuvo diferentes temporalidades con ocupación humana, por lo que el ADN extraído de los restos de olote estudiados pertenecen a diferentes profundidades y edades, aunque desconocidas. En este contexto, ¿cuánto ha cambiado genéticamente el maíz en estos depósitos arqueológicos milenarios? Para responder esta pregunta se compararon secuencias de adn antiguas de maíz con secuencias actuales, pero esto no es tarea sencilla.
Los tejidos vegetales recuperados en sitios arqueológicos han permanecido enterrados durante miles de años, por lo que sufren degradación de su material genético y acumulan contaminantes del suelo que dificultan el estudio de esta información. Por esta razón se diseñan protocolos especiales que permitan obtener la calidad y la cantidad suficiente de ADN para hacer análisis moleculares (Doyle y Doyle, 1987). El número de secuencias de ADN recuperado exitosamente de olotes ubicados en varias profundidades fue de 12. Con la obtención de estas secuencias se pudo comparar cuánto ha cambiado genéticamente el maíz por milenios. Para ello se contrastaron las secuencias recuperadas de muestras antiguas con las de muestras actuales conocidas, empleándose marcadores moleculares (que son como detectives genéticos), es decir, son regiones específicas de ADN y se conocen como matK y rbcL (Gismondi et al., 2012; Kistler, 2012), que permiten ver qué tantas variaciones existen entre secuencias antiguas y modernas.
Para leer más...
Doyle, J.J., y J.L. Doyle, “A rapid DNA isolation procedure for small quantities of fresh leaf tissue”, Phytochemical Bulletin, 1987.
Gismondi, A., M.F. Rolfo, D. Leonardi, O. Rickards y A. Canini, “Identification of ancient Olea europaea L. and Cornus mas L. seeds by dna barcoding”, Comptes Rendus. Biologies, 335 (7), 2012, pp. 472-479. https://doi.org/10.1016/j.crvi.2012.05.004
Kistler, L., “Ancient DNA Extraction from Plants”, en B. Shapiro y M. Hofreiter (eds.), Ancient DNA. Methods in Molecular Biology, vol. 840, Humana Press, 2012. https://doi.org/10.1007/978-1-61779-516-9_10
Russell, Scott H., y Ray F. Evert, “Leaf vasculature in Zea mays L.”, Planta, 164, 1985, pp. 448-458. https://doi.org/10.1007/BF00395960
Weatherwax, Paul, “Morphology of the Flowers of Zea mays”, Bulletin of the Torrey Botanical Club, 43 (3), 1916, pp. 127-144.
Yanin Islas Barrios. Coordinadora del Laboratorio Divisional de Biología Molecular, División de Ciencias Biológicas y de la Salud de la UAM-Iztapalapa.
Vanessa Anaid Flores González. Bióloga experimental con especialidad en extracción y amplificación de ADN arqueológico.
Fanny Anaid Zúñiga Ramírez. Bióloga con especialidad en extracción de ADN arqueológico e interpretación anatómica de tejidos vegetales.
Alejandra Quintanar Isaías. Profesora-investigadora del Departamento de Biología de la UAM-Iztapalapa. Especialista en anatomía e hidráulica vegetal.
Ana Teresa Jaramillo Pérez. Maestra en biología. Profesora-investigadora del Departamento de Biología de la UAM-Iztapalapa. Especialista en anatomía e hidráulica vegetal.
Tomado de Yanin Islas Barrios et al., “¿Qué vemos en los restos arqueológicos del maíz?”, Arqueología Mexicana, núm. 199, pp. 40-43.


