El maíz más antiguo recuperado de la cueva Guilá Naquitz, Oaxaca

Antonio Martínez Tuñón

El Fuerte de Unión Zapata es parte del área conocida como las Cuevas Prehistóricas de Yagul y Mitla en los Valles Centrales de Oaxaca, que fue declarada como Patrimonio Mundial de la unesco en 2010, que contiene una extraordinaria cantidad de evidencia para la comprensión de los procesos de domesticación de plantas, en particular del maíz.

El área fue investigada por el proyecto Prehistoria y Ecología Humana, dirigido por Kent V. Flannery en la década de 1960, cuando se excavaron varias cuevas y sitios que se han convertido en los pilares para nuestro entendimiento sobre los procesos de domesticación botánica en Mesoamérica.

Entre las cuevas exploradas destacan Cueva Blanca y Guilá Naquitz, entre otras, en las que se identificó ocupación humana entre 12 000 y 5 000 a.p.

En Guilá Naquitz se encontraron los olotes más antiguos recuperados hasta el día de hoy, cuya antigüedad se estima de 6 250 años a.p. Estos olotes no eran como los que conocemos hoy, sino mucho más pequeños, pues medía tan sólo 2.5 cm el mayor de ellos y contenía sólo unos pocos granos. Sin embargo, representan uno de los cambios morfológicos más relevantes entre plantas silvestres y domesticadas.

En Guilá Naquitz se encontró también evidencia de otro cultivo de gran importancia para las sociedades mesoamericanas: el frijol (Phaseolus sp.). Una gran cantidad de frijoles se encontraron en los pisos de ocupación del abrigo rocoso. Sin embargo, parece tratarse de variedades silvestres y no domesticadas. La evidencia de frijol domesticado no aparece sino hasta hace unos 2 100 años. Hasta el día de hoy, la combinación de calabaza, maíz y frijol es una de las características de la alimentación mesoamericana y el cultivo de la milpa tradicional; sin embargo, la domesticación de cada una de estas plantas estuvo separada por miles de años, reafirmando la idea del largo y lento proceso de domesticación y del aprovechamiento conjunto de plantas domesticadas y silvestres.

Guilá Naquitz, por supuesto, no fue el único sitio ocupado durante este periodo. Recientemente se excavó la Cueva de la Paloma, a poco más de 300 m al sureste, donde se encontró evidencia contemporánea a la de Guilá Naquitz, de entre 8246 y 7960 a.C. Entre la evidencia localizada en esta cueva está también una semilla de calabaza como las domesticadas en Guilá Naquitz. Aunque no es tan famosa, la Cueva de la Paloma (nombrada así por una pintura rupestre que representa a esta ave) es mucho más grande que Guilá Naquitz. Con aproximadamente 800 m2 de superficie (en comparación con los 80 m2 de Guilá Naquitz), esta cueva sería un verdadero palacio de forrajeros en comparación con el famoso, pero pequeño, abrigo rocoso.

Guilá Naquitz es conocido por la gente actual de Unión Zapata como “el laboratorio”, pues fue allí donde los humanos experimentaron para crear plantas como el maíz.

Para leer más...
Flannery, Kent V. (ed.), Guila Naquitz. Archaic Foraging and Early Agriculture in Oaxaca, Mexico, Left Coast Press, Walnut Creek, 2009.
Robles García, Nelly M. (coord.), “Las cuevas prehistóricas de Yagul y Mitla en los Valles Centrales de Oaxaca”, expediente técnico entregado a la unesco para la inscripción del área como Patrimonio Mundial, 2010. https://whc.unesco.org/uploads/nominations/1352.pdf
Viramontes Anzures, Carlos, et al., “Documentación, microfotografía y caracterización multianalítica de pigmentos de la Cueva de los Machines, Oaxaca, México”, Península, vol. XXI, núm. 1, 2026, pp. 97-138.

Antonio Martínez Tuñón. Doctor en antropología por la Universidad del Estado de Nueva York en Albany. Formó parte del equipo del inah en la inscripción de las Cuevas Prehistóricas de Yagul y Mitla en la Lista de Patrimonio Mundial de la unesco. Realiza una estancia de investigación en el Laboratorio de Prospección Arqueológica de la unam.

Tomado de Antonio Martínez Tuñón, “La domesticación (y otros cultivos) en un paisaje”, Arqueología Mexicana, núm. 199, pp. 62-69.