• 14-nov-2019

El estilo Mixteca-Puebla y la cerámica policroma de Cholula. La loza en que comía Moctezuma

Gilda Hernández Sánchez

La cerámica policroma del estilo Mixteca-Puebla proveniente de Cholula fue una de las lozas más atractivas y coloridas de la Mesoamérica prehispánica; se cuenta que hasta el emperador Moctezuma II comía en ella. Hoy en día esa cerámica sigue llamando la atención, pero no sólo por su calidad sino porque su decoración pintada fue en realidad una especie de escritura que transmitía mensajes importantes relacionados con la vida ritual durante los dos últimos siglos antes de la conquista.

 

Bernal Díaz del Castillo relata que en Cholula se hacía “muy buena loza de barro, colorado y prieto y blanco, de diversas pinturas”, y que Moctezuma II, emperador mexica entre 1502 y 1520, comía en “loza colorada de Cholula”. Esta vajilla debió ser la que hoy se conoce como cerámica tipo códice, una cerámica de excepcional colorido y calidad que se produjo en Cholula, pero también en otros lugares del valle de Puebla-Tlaxcala, la Mixteca y el centro de Veracruz durante los últimos siglos prehispánicos (Posclásico Tardío, 1250-1521 d.C.). Además de la policromía y el fino terminado, lo más llamativo de esa cerámica es que está decorada con imágenes pintadas en el estilo de los códices del Grupo Borgia y de los códices mixtecos. Esa cerámica junto con los códices y una serie de murales pertenecen al llamado estilo Mixteca-Puebla, estilo con un corpus iconográfico particular en el que se expresaba información religiosa e histórica compleja.

Las vasijas tipo códice no son sólo llamativas desde el punto de vista artístico, sino que son piezas clave para el conocimiento de la antigua Mesoamérica. Estudios detallados sugieren que sus imágenes pintadas no fueron mera decoración, sino una escritura pictográfica que se refería a nociones esenciales de la práctica ritual. Al parecer, los significados de los signos pintados estaban relacionados con el uso de las vasijas. Esto nos lleva a pensar que éstas debieron jugar un papel importante en la ritualidad y religiosidad de su tiempo. Así que no es de sorprender que un gran porcentaje de las piezas que se conservan provengan de excavaciones en Cholula, ciudad sagrada y centro de peregrinaje regional por lo menos desde el siglo XI, como lo indican los documentos históricos y las investigaciones arqueológicas.

El estilo Mixteca-Puebla

El estilo Mixteca-Puebla se caracteriza por el uso de un conjunto estandarizado de dibujos geométricos y precisos en los que el uso de color añade significado. Este estilo artístico era de hecho una pictografía, es decir, una escritura con imágenes, pues los motivos pintados eran signos que representaban objetos y acciones que transmitían información de forma sistemática, histórica, en el caso de los códices mixtecos, o mántica, ritual y religiosa, en los códices del Grupo Borgia.

La pictografía Mixteca-Puebla, tanto en códices como en vasijas, tiene varias características que le permiten transmitir información compleja. Es icónica, es decir, la mayoría de los signos se asemejan a los objetos representados. También es ideográfica, pues los objetos pintados pueden representar una idea asociada con ellos. Además, los signos pueden ser metáforas, por ejemplo, el dibujo de un águila puede referirse a los guerreros, pues en el mundo mesoamericano los guerreros eran considerados las águilas que volaban hacia el Sol. Al parecer, en este sistema pictográfico la mayoría de las imágenes no eran símbolos fonéticos que fijaban textos hablados, como fue el caso de la escritura maya. Sin embargo, el carácter convencional de las imágenes sugiere que se podía repetir el mismo mensaje una y otra vez. Hoy en día es posible asignar a muchos de los signos de esta pictografía una palabra o significado específico, que corresponde con su significado original, gracias a la existencia de libros pintados elaborados en los primeros años después de la conquista. En éstos se ilustran algunos objetos y actividades prehispánicas que tienen un estilo similar al Mixteca-Puebla, y que se acompañan con explicaciones en escritura alfabética. Por ejemplo, el Códice Mendoza , creado alrededor de 1540, incluye una lista de imágenes con frases explicativas en español.

La pictografía en cerámica tipo códice

Una de las cosas que más llama la atención al observar las vasijas es que los signos están pintados siguiendo un sistema, es decir, presentan un arreglo estándar en la superficie de la pieza. Los signos también forman complejos o grupos que suelen relacionarse a ciertos temas, formas de vasijas y lugares de procedencia. Por ejemplo, uno de los complejos de signos más comunes, el llamado complejo con banda solar, aparece en platos, cajetes trípodes y apaxtles (vasijas grandes para líquidos), y se ha encontrado en Cholula y en otros lugares del valle de Puebla-Tlaxcala. En cambio, el complejo con volutas de humo como serpientes se ve sólo en ollitas trípodes, copas e incensarios, y se relaciona con la región oaxaqueña. El complejo con cruces blancas suele presentarse en vasos, aunque también en algunos apaxtles e incensarios, y es más frecuente en el centro de Veracruz. Es interesante señalar que estudios de activación neutrónica del barro para identificar la procedencia de las vasijas muestran que objetos manufacturados en diferentes lugares podían tener el mismo complejo de signos. Esto sugiere que los conjuntos de signos eran una especie de fórmula pictográfica conocida, y que los artistas que pintaban las vasijas debían conocer su significado.

Los signos usualmente se pintaban en bandas alrededor de la vasija. La mayoría de ellos era parte del corpus  conocido de símbolos usados para transmitir información ritual e histórica en el centro y sur de México durante el Posclásico. Sin embargo, no sólo los signos transmitían información, también el fondo sobre el que estaban pintados. La mayoría de las vasijas suelen tener un fondo naranja o negro. En general, signos que tienen significados asociados con el Sol, la luz y las fiestas aparecen sobre un fondo naranja, por ejemplo, vasijas con signos que representan al sol, las águilas y los guerreros. En cambio, signos asociados con la muerte, la oscuridad y el misterio llevan un fondo negro, como las vasijas con signos y dioses de la muerte, humo, oscuridad o pedernales animados. Parece que los artistas, y tal vez también los usuarios, interpretaban muchos de los mensajes pintados en las vasijas siguiendo la noción fundamental mesoamericana de dualidad: luz/oscuridad.

El complejo con banda solar

Este complejo se distingue por una banda anaranjada, cerca del borde de la vasija, con líneas verticales y ganchos rojos que representan al Sol. El Sol en Mesoamérica no sólo era el principio de vida, sino que simbolizaba lo sagrado y temas relacionados con los dioses. Así, en el Códice Mendoza , varios nombres de lugar que incluyen la partícula náhuatl téotl , dios, o teóyotl , cosa sagrada, se representan pictográficamente con una banda solar similar. Sobre la banda solar de las vasijas usualmente se pintan punzones de hueso y espinas de maguey. Estos signos también aparecen como un par en los códices del estilo Mixteca-Puebla. Los punzones y las espinas eran típicos instrumentos de autosacrificio en la antigua Mesoamérica, por lo que es muy posible que en las vasijas fueran una referencia, en forma de difrasismo, a conceptos asociados con ellos, como piedad, penitencia y purificación ritual. En las vasijas estos signos aparecen en ocasiones combinados con representaciones de mazorcas de maíz, piedras preciosas, flores, rayos solares y faisanes, todos ellos símbolos de preciosidad y abundancia. Junto a esa banda suele aparecer una banda de plumas o de grecas escalonadas. Las plumas connotaban preciosidad y nobleza, mientras que las grecas aparecían en contextos relacionados con la nobleza y linajes importantes.

Por lo tanto, la banda solar puede ser interpretada como una referencia a piedad y penitencia, a la que se añadieron los calificativos precioso, noble y sagrado. Es probable entonces que las vasijas con esa pictografía fueron creadas para ceremonias en las que la purificación ritual era una parte esencial. Además, en el fondo de las vasijas se pintaron águilas, serpientes, ofrendas de maíz, mariposas o jaguares, y con menor frecuencia, imágenes de dioses asociados con la fertilidad, como Xipe o Xochipilli. Debe señalarse que este complejo de signos aparece con más frecuencia en platos y cajetes trípodes, que por su forma pudieron funcionar para servir comida (u ofrendas). También hay algunas vasijas para bebidas, como apaxtles, cajetes hondos y copas. Así, es posible que la idea de purificación ritual fuera importante en actividades que involucraban comida y bebida, como pudo ser el caso de fiestas y ofrendas.

 

 

Hernández Sánchez, Gilda, “El estilo Mixteca-Puebla y la cerámica policroma de Cholula. La loza en que comía Moctezuma”, Arqueología Mexicana núm. 115, pp. 54-59.

 

 Gilda Hernández Sánchez. Investigadora de la Universidad de Leiden, Holanda. Ha estudiado la pictografía y el uso ritual de la cerámica tipo códice del centro y sur de México, así como los cambios en la tradición cerámica del centro de México después de la conquista.

 

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