• 20-sep-2021

¿Fueron tantos los sacrificados?

Ximena Chávez Balderas

Bioarqueología del sacrificio humano. La ofrenda de vida

El sacrificio humano en el Templo Mayor de Tenochtitlan

Como hemos visto, el sacrificio humano no fue una invención de los mexicas ni tampoco define a esta cultura. Sin embargo, es común que se les asocie con esta práctica. En buena medida esto es consecuencia de los testimonios recabados en las fuentes históricas. Como era una práctica que segaba la vida humana, encontraron una clara justificación para la conquista. Así, fray Diego Durán afirma que 80 000 individuos fueron inmolados durante la ampliación del Templo Mayor bajo el mandato de Ahuítzotl (1489-1502 d.C.), narración que ha sido considerada como fidedigna por algunos autores. Cabría preguntarnos: ¿cómo una ciudad con 250 000 habitantes podía manejar esa cantidad de cautivos sin que se rebelaran? Además de este tipo de consideraciones, la evidencia osteológica es contundente: el sacrificio existió, pero no a esa escala.

Entre 1948 y 2013 se han recuperado 153 víctimas sacrificiales en el Templo Mayor, correspondientes al periodo 1440-1502 d.C. De éstas, 53 son niños y 100 adultos; 109 fueron decapitados y el resto se enterraron completos. Entre los individuos cuyas cabezas fueron cercenadas se encuentran hombres y mujeres adultos, así como niños. Los estudios de ADN e isótopos de estroncio, realizados por Diana Bustos y Alan Barrera, confirmaron que las muestras analizadas corresponden a extranjeros que pasaron sus últimos años en Tenochtitlan. En conjunto, la información del perfil biológico permite proponer que los personajes inmolados fueron obtenidos de diferentes maneras, entre ellas la compra de esclavos, el tributo y la guerra. También se exploraron las tumbas de cinco individuos pertenecientes a la elite, quienes fueron cremados en una pira junto con su ajuar funerario, cuya muerte no está relacionada con el sacrificio.

 

Ximena Chávez Balderas. Licenciada en arqueología por la ENAH. Maestra en antropología por la UNAM y maestra en antropología física por la Tulane University. Candidata a doctora en antropología por esta última universidad. Bioarqueóloga del Proyecto Templo Mayor.

Chávez Balderas, Ximena, “Bioarqueología del sacrificio humano. La ofrenda de vida”, Arqueología Mexicana, núm. 143, pp. 56-61.

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