Sacrificio humano en Mesoamérica

Eduardo Matos Moctezuma

¿Se practicó el sacrificio humano en Mesoamérica?

En ocasiones escucho a algunas personas decir que el sacrificio humano no existió en Mesoamérica y que los cronistas españoles exageraron sobre este asunto. A continuación trataré de aclarar el tema. En el libro El sacrificio humano en la tradición religiosa mesoamericana, que recomiendo ampliamente, escribí que hay dos variantes en lo que al sacrificio se refiere: aquella que se realiza entre los dioses con el sacrificio de uno de ellos o las que los dioses efectúan en el género humano. También tenemos aquella en que el hombre sacrifica a otros hombres a petición o en honor de las deidades, y agregaba: “Cualquiera de estas dos modalidades son una acción universal presente en muchas sociedades a lo largo de la historia” (Matos, 2010, p. 43).

 Pues bien, en Mesoamérica tenemos información de estas prácticas y algunos de los motivos que las provocaron. Es así como vemos dos tipos de sacrificios: los que se efectuaban en determinadas fechas fijas de acuerdo a un calendario ritual y los que se hacían eventualmente por motivos diversos como la ascensión al trono de un gobernante; la construcción de un templo o palacio; las exequias de un dignatario, etc. Cualquiera de estas variantes se acompañaba de los rituales correspondientes y se practicaban en los espacios destinados para tal fin y realizadas por personas revestidas de ciertos atributos. Las más conocidas prácticas sacrificiales fueron: extracción del corazón; decapitación; ahogamiento; degollamiento; quemados; flechados; extracción de entrañas o despeñados y aventados.

La extracción del corazón la tenemos representada de diversas maneras y una de ellas es en el Códice Borgia (lámina 21), en donde un personaje es sacrificado en medio de un juego de pelota. Recordemos la pieza de oro de Chichén Itzá en que la víctima está acostada sobre la piedra de sacrificios mientras que es sujetado de pies y manos para que el sacerdote, ricamente ataviado y con un cuchillo en su mano izquierda, proceda a extraerle el corazón del pecho abierto. De igual manera vemos en códices mayas como el Madrid y el Dresde a la víctima acostada y amarrada de pies y manos con el pecho abierto. De las más conocidas representaciones de la decapitación la vemos en el Juego de Pelota de Chichén Itzá, en donde hay siete contendientes por bando y los que encabezan al grupo son, precisamente, el jugador que decapita al contendiente.

Imagen: Izquierda: La extracción del corazón se representó de varias maneras, como en ésta en la que un personaje es sacrificado en medio de un juego de pelota. Códice Borgia, lám. 21 (detalle). Reprografía: Marco Antonio Pacheco / Raíces. Derecha: En uno de los juegos de pelota de Tajín se ve a un personaje que, detenido por sus extremidades, está a punto de ser sacrificado. Tablero 6, juego de pelota del Edificio 5. Tajín, Veracruz. Foto: Carlos Blanco / Raíces.

 

Eduardo Matos Moctezuma. Maestro en ciencias antropológicas, especializado en arqueología. Fue director del Museo del Templo Mayor, INAH. Miembro de El Colegio Nacional. Profesor emérito del INAH.

Matos Moctezuma, Eduardo, “¿Se practicó el sacrificio humano en Mesoamérica?”, Arqueología Mexicana, núm. 141, pp. 86-87.

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