Ubicado en el espacio urbano de Teotihuacan, Teopancazco permite conocer con detalle la forma en que se utilizó el recurso animal durante medio milenio, llevándonos a esquemas sorpresivos, pero propios de una entidad multiétnica como lo fue aquella majestuosa ciudad.
Es difícil interpretar todos los elementos grabados en la pieza; sabemos que representan un conjunto de signos, muchos desconocidos. Sin embargo, es posible identificar algunos de ellos.
Uno de los aspectos que distinguió a la gran urbe de Teotihuacan es que fue la primera en el Altiplano Central que estuvo totalmente recubierta con aplanados de cal y pintura mural.
Una de las características de Teotihuacan como ciudad multiétnica fue el flujo de personas, bienes manufacturados y materias primas de otras regiones. Teopancazco fue un centro de coordinación de un barrio muy activo en estos menesteres.
Los murales figurativos de Teopancazco que actualmente se conocen fueron descubiertos a fines del siglo XIX, y fueron piezas clave desde entonces en las discusiones acerca de las características de los posibles habitantes de algunos conjuntos arquitectónicos teotihuacanos y acerca del sistema de escritura que usaban. En particular, el traje de los oferentes de Teopancazco remite al océano.
La apariencia facial de algunos trabajadores de este centro de barrio de Teopancazco es sin duda el reflejo de la confluencia migratoria de diferentes regiones de Mesoamérica, observada a partir de la representación facial de cinco cráneos enterrados en este sitio.
Una de las características de Teotihuacan como ciudad multiétnica fue el flujo de personas, bienes manufacturados y materias primas de otras regiones. Teopancazco fue un centro de coordinación de un barrio muy activo en estos menesteres, particularmente vinculado con el corredor hacia Nautla, en Veracruz.