Cuando los primeros españoles tocaron tierras continentales en el Nuevo Mundo se sorprendieron de que sus habitantes supieran escribir y tuvieran libros hechos en “papel”.
La representación fue empleada especialmente para nombrar a uno de los portadores anuales en el calendario zapoteco y para identificar personas que nacían en los días llamados “relámpago” o “lluvia”.
En las zonas rurales era en el mercado donde las familias podían vender algunos de los alimentos que producían y comprar los bienes artesanales que necesitaban.
La ciudad de México está situada, como es bien sabido, en una cuenca cerrada por naturaleza, es decir, en un recinto fisiográfico cuyas aguas no tienen salida natural hacia tierras más bajas y el mar.
La ciudad es notable por su secuencia ocupacional, su arquitectura, sus monumentos con inscripciones y por la cantidad y calidad de los objetos ahí localizados.
Los olores si no eran los únicos, al menos eran los más significativos tanto para las comunidades indígenas como para los españoles, que fueron testigos olientes del ocaso de la era prehispánica.
El copal es una resina vegetal del árbol del género Bursera, originario de tierras calientes y húmedas como las de los actuales estados de Guerrero, Morelos, Puebla y Oaxaca.