• 11-jul-2020

Urnas zapotecas en teotihuacan

Javier Urcid Serrano

Las urnas del barrio zapoteca de Teotihuacan

Las urnas zapotecas, una tradición cerámica distintiva

En muchas partes de Oaxaca, así como en el enclave de Teotihuacan, las urnas se usaron en dos contextos principales: como objetos de culto funerario (la gran mayoría de las conocidas) o como ofrendas dedicadas a la construcción de templos o a la erección de estelas (tal vez una decena). Las que se colocaban en los entierros –ya fueran de la elite o de la gente común– estaban vacías y las ofrendadas en edificaciones a veces contenían figurillas y cuentas de piedra o huesos de aves, lo cual probablemente indique que algunas urnas se usaban en rituales propiciatorios que incluían el sacrificio de aves. Análisis futuros de residuos podrán esclarecer si las urnas vacías contuvieron alguna vez materiales perecederos. La mayoría de las veces se les aplicaba pigmento rojo (cinabrio y óxido de hierro) en el exterior; las asociadas a contextos sacros y de la elite eran pintadas con diversos colores una o varias veces.

La gran diversidad de representaciones en las vasijas zapotecas desafía cualquier esquema de clasificación. En los grupos con mayor coherencia se representan, en forma tridimensional, varios de los signos usados para nombrar a los días. Esto ha llevado a postular que las urnas representan ancestros que personificaban fuerzas naturales como la lluvia, el rayo, el maíz, la tierra, el inframundo, la guerra y el sacrificio, elementos que en los sistemas adivinatorios estaban vinculados a las series 13 y 9 acompañantes de los días.

Desde 1966, cuando se detectó por primera vez la existencia del barrio zapoteca en Teotihuacan, se han encontrado cinco urnas completas, o casi completas, y los fragmentos de tres o cuatro más. Aunque la importación y producción local de urnas tuvo una corta duración en Teotihuacan, algunas de estas vasijas con efigie continuaron usándose como reliquias en templos y entierros del barrio zapoteca más de 100 años después de haber sido manufacturadas.

Imagen: Vasija que representa un personaje con máscara bucal de serpiente; está identificado por su nombre calendárico: 8J(8 Maíz). Posiblemente se trate de una personificación de Pitao Piizi, dios de los agüeros. La urna –localizada en 1967 por el arqueólogo René Millon– fue rota intencionalmente como parte de un ritual de terminación antes de erigir un nuevo templo. Es el único ejemplo conocido que lleva un pectoral de jade y placas de concha en el collar; fue pintada dos veces de rojo. Se trata de una pieza importada de Oaxaca que debió elaborarse durante el inicio de  la fase Pitao de los Valles Centrales (350-500 d.C.).

 

Javier Urcid Serrano. Doctor en antropología por la Universidad de Yale. Profesor asociado en el Departamento de Antropología de la Universidad de Brandeis, Boston, Massachussets.

Urcid Serrano, Javier, “Las urnas del barrio zapoteca de Teotihuacan”, Arqueología Mexicana, núm. 64, pp. 54-57.

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