El ADN mitocondrial, contrario al nuclear, es heredado sólo por vía materna a hijos e hijas, y han sido ellas las únicas en transmitirlo durante toda la historia de la humanidad.
Los animales que ahí se mantenían en cautiverio abarcaban una gran diversidad de especies, de las que los tenochcas obtenían tanto materiales suntuarios como ejemplares que servían como dones en los rituales que se celebraban en el recinto sagrado.