Los pueblos prehispánicos se hallaban inmersos en un universo de color. Todo estaba pintado: desde las humildes vasijas domésticas hasta los suntuosos edificios palaciegos y religiosos. Los muros desnudos de hoy se vestían de lujosa policromía.
En la Tumba 5 de Suchilquitongo, Oaxaca, la escultura sustituyó lo que en otras tumbas estaba pintado. Sin embargo, hay una serie de murales que comprenden cerca de ochenta figurashumanas.