Los datos arqueológicos y las fuentes etnohistóricas de los siglos XVI y XVII nos permiten establecer que las marismas de Escuinapa, Sinaloa, fueron una de las principales regiones productoras de sal en las épocas prehispánica y colonial, y que su explotación intensiva fue impulsada por el grupo en el poder por medio de un complejo entramado de mitos y rituales.
En el estado de Guerrero, si bien un león acompaña a la versión cristiana de San Marcos, transfigurándose en jaguares/tigre en algunas formas de la iconografía religiosa indígena, el propio felino se presenta en forma independiente en eventos gladiatorio/propiciatorios que, sobre todo en la Montaña baja, reciben el nombre de “pelea”o “porrazo” del tigre.
Las salinas de Paynes Creek son cocinas de sal hechas de postes y techados cuyos restos se conservan en el lecho marino del sur de Belice. Durante el Clásico maya la sal se producía hirviendo la salmuera dentro de edificios en los que se han encontrado gran cantidad de tepalcates. La producción estimada de estas salinas y otras del área maya indica que hubo un mercado regional de sal.
La abundante literatura histórica y antropológica mundial sobre los gemelos míticos proporciona una orientación valiosa para el estudio particular de los gemelos en la mitología mesoamericana. Así, en nuestros días abundan los mitos en que Sol y Luna son los personajes principales, y son gemelos.
La abundante literatura histórica y antropológica mundial sobre los gemelos míticos proporciona una orientación valiosa para el estudio particular de los gemelos en la mitología mesoamericana. Así, en nuestros días abundan los mitos en que Sol y Luna son los personajes principales, y son gemelos.
“Pequeños pectorales (núms. 322-I y II y 238). El número 322-I representa a Tlaloc, dios de la lluvia. Sobre el rostro se ve la máscara, símbolo de la nube, que consiste en dos serpientes entrelazadas, pero que aquí ha quedado reducida a dos anillos alrededor de los ojos y las volutas en la nariz y sobre el labio superior.
El hombre americano conoció al perro muchos siglos antes de que se diera el contacto con Occidente. Por algún tiempo hubo la duda de si realmente había existido este cánido entre las culturas precolombinas, pero ahora el asunto está fuera de discusión gracias a los innumerables testimonios al respecto.