En los famosos murales de Bonampak, Chiapas, se ve una ceremonia maya con danza y música en la que aparecen músicos de la corte con trompetas rectas, caparazones de tortuga, sonajas de calabaza y un gran tambor.
El fruto principal de las exploraciones de Lumholtz fue la obra El México desconocido, en la que plasmó un vasto y bien documentado acervo relativo no sólo a la naturaleza y la etnología, sino a la arqueología.
Las exploraciones arqueológicas en lo que fue el huerto del antiguo convento, dejaron al descubierto una interesante obra hidráulica, tanto de abastecimiento de agua como de desalojo de la misma.
La cooperación de la Comisión Científica en México y la Comisión Científica, Literaria y Artística de México funcionó y se lograron resultados, como los planos de sitios como Teotihuacan, y Monte Albán.
En documentos del siglo XVI se aprecia la importancia que tenía el amaranto en la dieta del Altiplano Central. Los restos arqueológicos indican un uso todavía más extenso por parte de las poblaciones prehispánicas.
Hoy, que celebramos los 90 años de quien ha dedicado su vida a la investigación y a la formación de generaciones de estudiosos, vale la pena recordar algunas de los aportes realizados a lo largo de muchas décadas.
Además de palacios y edificios, en Tamohi se encuentran altares ornamentados con extraordinarias pinturas murales, en las cuales los antiguos habitantes plasmaron parte de su pensamiento simbólico.
La revaloración del amaranto está muy ligada a su calidad nutricional y particularmente a la búsqueda de productos vegetales ricos en proteína, sin la grasa concomitante de las fuentes procedentes de animales.
En un conjunto habitacional se recuperó una máscara de piedra colocada boca abajo sobre el piso, junto con varias vasijas completas y otros objetos de uso doméstico.