En este trabajo presentamos un conjunto de individuos cuya disposición indica que se trata de procesiones de personajes en la zona arqueológica de Tula, Hidalgo.
Las procesiones rituales tienen una extensa y rica historia en el área maya. En el periodo Clásico, las calzadas mayas se emplearon como rutas procesionales, un proceso peculiar en la antigua vida urbana.
Al comparar las procesiones y peregrinaciones de las comunidades indígenas con la evidencia arqueológica, vemos que los caminos y templos de centros ceremoniales prehispánicos deben haber tenido un objetivo semejante.
Los grandes monumentos y la disposición en cuadrícula de Teotihuacan fueron un entorno propicio para las procesiones que rendían culto al mundo natural.
Se trata de una de las primeras representaciones de una procesión en Mesoamérica. Consta de 22 objetos, de los cuales 16 son figuras humanas y 6 tienen la forma de hachas delgadas con esgrafiado.
Las procesiones son plegarias hechas paso a paso que trazan un sendero sagrado a través de un ambiente edificado y que hacen eco en las montañas, cuevas y manantiales circundantes.
La actividad en el pasado de este volcán proporciona información que nos ayuda a entender la compleja relación entre la montaña humeante y las comunidades prehispánicas.