Los manuscritos pintados por indígenas en formato de libro europeo son obras que dan testimonio de la resiliencia creativa, y el producto más importante de este esfuerzo por recuperar la dignidad que trae consigo la profundidad temporal de una cultura es el llamado Códice Florentino.
Orígenes de la enciclopedia de la sociedad mexica del siglo XVI.
El orden de los libros del Códice Florentino siguen el tradicional modelo medieval.
Los manuscritos pintados por indígenas en formato de libro europeo son obras que dan testimonio de la resiliencia creativa de este momento.
En 12 códices mesoamericanos, se encontró que los colores provienen de flores o insectos, principalmente.
El capítulo XI del libro XI del Códice Florentino está dedicado a la manera de “hacer todos los colores”.
El rojo se obtuvo a partir de materias primas minerales y vegetales.
El rojo minio es el único pigmento europeo usado por los artistas del Códice Florentino. En el contexto del tonalpohualli, los artistas señalaron sutilmente que la afección de ser “borracho” está influida por la energía del Sol (tonalli) que proviene de España.
La imagen de este pasaje es sobresaliente; para comprenderla cabalmente es necesario observar la codificación simbólica que los pintores hacen con los colores a través de su luminosidad y sus materias primas.
Los pintores crearon un ixiptlah de la Luna con la envoltura de color que aplicaron.
El concepto de ixiptlah es fundamental para la cultura y la religión mexicas. Los dioses se “encarnan” en esos representantes, quienes eran vestidos y tratados como el dios, para luego ser sacrificados.
Malintzin parece representar a la diosa de la Tierra.
Llamado texotli, contiene arcilla paligorskita.




































