En la primera expedición es cuando visita un mayor número de sitios de la región Puuc-Chenes que en los otros recorridos, y aunque la mayoría están localizados de manera precisa hay otros que aún no se han logrado relocalizar y ubicar adecuadamente. No obstante, con base en las descripciones de Maler y el análisis de las fotos aéreas de Google Earth, logramos la relocalización probable de los siguientes sitios arqueológicos: Montebello, Chichán Sacnicté, Selmet-Sermet, Yakal-Chuc y Nacuché.
Como muchos de los exploradores de su época, Maler tuvo un espíritu aventurero, aunado a su interés personal, iniciado por los estudios orientalistas. El hecho de que se embarcara como voluntario de las fuerzas militares del emperador Maximiliano de Habsburgo tiene su sustento en estas características de la personalidad del arqueólogo austriaco-alemán.
Cuando la capital mexicana se rinde, en 1867, a las fuerzas republicanas y después del fusilamiento del emperador Maximiliano, la intervención militar de las fuerzas invasoras, entre ellas la austriaca, viene a su fin al mismo tiempo que la carrera militar de Maler (Mayer, 1985, p. 83). En ese mismo año, en marzo, visita por un breve lapso Teotihuacan (Maler Ms.1:45, referido por Graham, 1997, p. XX).
Antecedentes biográficos
Este destacado investigador nace el 12 de enero de 1842, en Palazzo Rospigliosi, Roma, como hijo de Friedrich Maler y Wilhelmine Schwarz, ambos de origen alemán. Maler tuvo una hermana: Edwina, nacida también en dicha ciudad en 1840. Su madre falleció en un viaje de regreso de Italia a su tierra natal, cuando Teobert Maler tenía un año de edad. Su padre adquirió una casa en Baden Baden, al sur de Alemania, y en dicha localidad pasó su juventud y obtuvo sus conocimientos básicos de secundaria en la escuela pública superior.
Gracias al proyecto del Gran Acuífero Maya, se pudo realizar un descubrimiento arqueológico sin precedentes: la cueva de Balankú, de la que además no había información en archivos, bibliotecas, ni nada publicado; ni en la misma comunidad conocían el nombre de este lugar. Éste es, además, el tema que aborda el documental sobre los hallazgos del Gran Acuífero Maya (capítulo 5 de la serie Arqueología Mexicana).
No existe información que aclare las razones o los motivos concretos que tuvieron los señores de Jaltepec para realizar un códice en tiempos coloniales. Tampoco hay fuentes que ayuden a comprender la historia del códice, pues el manuscrito ya se encontraba en Inglaterra a mediados del siglo XVII. Sólo se sabe que pertenecía a la colección de antigüedades del jurisconsulto John Selden, por lo que se desconocen las causas que llevaron el códice fuera de la Mixteca.
El Códice Selden es un manuscrito pictográfico de tradición indígena prehispánica que forma parte de un conjunto de documentos similares conocidos como códices mixtecos. Este grupo está conformado por cinco biombos elaborados en pieles de venado procedentes de la parte occidental del estado de Oaxaca, específicamente de la región conocida como Mixteca Alta (caracterizada por su complejo sistema montañoso), así como de la Mixteca de la Costa (estrecha franja costera ubicada al sur y colindante con el océano Pacífico).
Para quienes conocemos a la enorme Ciudad de México, resulta difícil imaginar que antes era un lago. Sin embargo, recientes descubrimientos nos han dado luces de cómo era la flora y la fauna de México, antes de ser México.
Los hallazgos del AIFA nos permiten conocer la diversidad que existe de toda esta fauna, un tema que aborda el documental ¿Hallazgos en el AIFA? (capítulo 5 de la serie Arqueología Mexicana).