“Todos tenemos obsesiones. Yo tengo muchas, y entre ellas la de la presencia de un simpático personaje que nos saluda en las noches claras desde la superficie de la Luna. Es un conejo dibujado entre sombras y claros del blanco disco celeste” (López Austin, 2022, p. 769). Como la Luna que persigue al Sol sin alcanzarlo jamás, Alfredo López Austin nunca ha dejado de interrogarse en su amplia obra sobre el papel del cuerpo celeste en la cosmovisión mesoamericana y su asociación con el conejo.
Aunque no dejaron de incorporar motivos y rasgos de origen teotihuacano, los escultores del Epiclásico de Cotzumalguapa se apartaron del estilo de la lejana y decadente metrópoli en aspectos cruciales como las proporciones corporales y la individualidad de los personajes, además del uso de un sistema de escritura novedoso. Sus obras reflejaban conceptos de identidad de las elites de Cotzumalguapa, que parecen haber querido decir: “no somos teotihuacanos”.
La deuda que las ciencias antropológicas tienen con la fotografía se encuentra, al paso del tiempo, cada vez más acreditada. Para honrar (y mitigar) esta deuda, inauguramos esta sección que pretende poner, delante de los ojos críticos (y, esperamos, complacidos) del lector, algunos acervos fotográficos históricos que por su relevancia vale la pena difundir, y reflexionar acerca del aporte tanto del fotógrafo como de su obra al desarrollo de las ciencias de la cultura no sólo en México sino en el mundo.
Palabras pronunciadas en la presentación del número 186 de la revista Arqueología Mexicana, en el Museo del Templo Mayor, con la participación de Enrique Vela, Guilhem Olivier, Patricia Ledesma y Eduardo Matos Moctezuma.
La investigación del proyecto de salvamento arqueológico en Santa Lucía se encuentra en diversas etapas de avance y, por ahora, en este trabajo se dan a conocer inicialmente dos hallazgos: el esqueleto de un joven depositado justo en la parte media de la unidad estratigráfica IV, a la misma profundidad que los restos de un muy cercano mamut colombino, y una mazorca mineralizada, ejemplar excepcional por diferentes motivos.
La escritura jeroglífica náhuatl, junto con la maya, es uno de dos sistemas mesoamericanos fonéticamente descifrados en la actualidad. Esta escritura logosilábica desempeñaba un papel clave en la vida política y social del imperio mexica.
Cualquier intento de comprender la historia y desarrollo de la escritura en el Centro de México durante el Posclásico Temprano debe considerar que Tula representa una etapa importante, con frecuencia olvidada, entre el Epiclásico y el uso de la escritura entre los pueblos del Posclásico del Altiplano, mucho mejor documentada.
El sistema de escritura de El Tajín data de los siglos IX y X d. C. y desconocemos casi todo acerca de él, pues ignoramos qué idioma representa, no tenemos un texto bilingüe que haga las veces de Piedra Rosetta y contamos con escasos ejemplos de numerales, fechas, acciones y nombres propios de personas o lugares.