El prodigio que consagró la fundación de México-Tenochtitlan fue el portento, proféticamente anunciado por Huitzilopochtli, de un águila posada sobre un tunal.
Los alimentos mexicanos han dado la vuelta al mundo y se han afianzado en varias cocinas, y no sólo los alimentos mismos sino también las técnicas para obtenerlos y prepararlos.