La exploración de la cueva marca un momento muy importante en la historia de la arqueología mexicana, pues se trata del primer proyecto formal de investigación del Instituto Nacional de Antropología e Historia en el norte árido de México.
Estado tarasco no sólo controlaba con particular eficacia u territorio, sino que fue capaz de enfrentar con éxito los afanes hegemónicos de lo mexicas.
El problema se agudiza cuando los códigos éticos de las diferentes partes interesadas -arqueólogos, museos y coleccionistas- difieren en el tipo de acciones conjuntas para enfrentar esta realidad conflictiva.
En aquel amplio territorio habitaron grupos sedentarios, además de muchos otros nómadas o seminómadas, es decir, con diversos grados de tecnificación y adelanto.
Algunas narraciones se han convertido en una suerte de “historia oficial” que ha sido repetida por distintos autores modernos para interpretar algunas páginas del Códice Vindobonensis.
Moctezuma Ilhuicamina y Chimalpopoca eran hijos de Huitzilíhuitl, segundo tlatoani de Tenochtitlan, pero mientras la madre de Chimalpopoca fue una mujer tepaneca, la de Ilhuicamina fue una señora de Cuauhnáhuac.
A diferencia de la tradición oral que tiende a borrar la marca personal y funde los aportes, la escritura conserva y distingue el sello personal de la creación; enriquece a las lenguas y a la literatura universal.