Con nuevo discurso museográfico, la Sala Japón, la tierra del Sol Naciente, alberga 120 piezas sobre el arte y las aportaciones tradicionales de esta nación
Casi todos los teotihuacanos vivían en grandes conjuntos de departamentos, como los que hoy día pueden visitarse en La Ventilla, Tetitla, Atetelco y Tepantitla.
Quizás, la sobriedad de la arquitectura yucateca obedece a una concepción franciscana que trataba, deliberadamente, de contrarrestar la tendencia indígena hacia la exuberancia en la arquitectura.
La máscara que aquí presentamos es un bello ejemplo de la destreza artesanal de los grupos de Tlatilco. Muestra a un animal fantástico en el que predominan los rasgos de un mono.
Con base en los vestigios localizados se determinó que la región estuvo habitada desde hace 2200 años y que ahí se desarrolló, con variantes , la llamada tradición de Tumbas de Tiro.
En el México prehispánico, el cuerpo humano se utilizó para sacrificios propiciatorios y con fines prácticos, como lo es su aprovechamiento para manufacturar ornamentos y herramientas.
Los mexicas tenían al sacrificio humano como una de sus costumbres religiosas. Sin embargo, no es la única civilización de la antigüedad que realizaba holocaustos en honor a sus dioses.
Generador del tiempo, la luz, el calor y los cuatro rumbos del universo, el Sol, llamado K’inich Ajaw (Señor de Ojo Solar), era tan importante como el dios creador.