Las palabras nahuas y mayas para referirse al alacrán se asociaban con el castigo.
Se le asociaba con el dios del fuego, el autosacrificio y con la constelación de Escorpión.
Para los mexicas este animal estaba relacionado con Tlaltecuhtli, la diosa de la tierra, y con los dioses de la muerte.
Para los mayas estaba relacionado con el dios Ek Chuah, la diosa vieja, la cacería y la lluvia.
En la época prehispánica la presencia del alacrán, como mensajero del dios de la muerte, era considerada un augurio funesto.