Fue tanto el interés en las excavaciones de la Coyolxauhqui y el Templo Mayor, que durante el primer año de trabajos tuvimos que abrir las puertas de un pequeño sector de la excavación para que los sábados el público visitara el lugar.
Para los mayas el mundo subterráneo era residencia de varias deidades vinculadas con la muerte, la fecundidad y la germinación. El dios principal de este reino posee nombres que señalan su naturaleza cadavérica.
Los pintores de vasijas del Clásico maya eran muy hábiles, pues a sus conocimientos de la cocción de la cerámica se aunaban los de la cosmogonía y la historia del pueblo maya.