Desde épocas tempranas los señores fueron representados con tocados que señalaban su relevancia social y en los que lo mismo eran significativos tanto los materiales como la forma.
La piedra fue uno de los primeros materiales que se usaron para fabricar herramientas y a lo largo del tiempo se desarrollaron diversas técnicas para hacerlas.
Los grupos nahuas posteriores a Teotihuacan, al no saber quiénes la habían construido, la atribuyeron a los dioses e, incluso, en ella ubicaron uno de los mitos principales: el del nacimiento del Quinto Sol.
Laurie Melchor Cruz Hernández, Olga Lidia Landa Alarcón
Tingambato deriva de tinganio, en purépecha “lugar donde termina el fuego”; quizás se origina por las condiciones del lugar, donde inicia la tierra fría y termina la tierra caliente; también puede interpretarse como “cerro de clima templado”.
Se trata del conjunto más investigado y el más pequeño del sitio. Entre los hallazgos se encuentran cinco “ofrendas masivas”, únicas en el mundo prehispánico, y más de 30 ofrendas con cerca de 3 000 objetos.
Fue tanto el interés en las excavaciones de la Coyolxauhqui y el Templo Mayor, que durante el primer año de trabajos tuvimos que abrir las puertas de un pequeño sector de la excavación para que los sábados el público visitara el lugar.
Para los mayas el mundo subterráneo era residencia de varias deidades vinculadas con la muerte, la fecundidad y la germinación. El dios principal de este reino posee nombres que señalan su naturaleza cadavérica.
Los pintores de vasijas del Clásico maya eran muy hábiles, pues a sus conocimientos de la cocción de la cerámica se aunaban los de la cosmogonía y la historia del pueblo maya.