Desde Editorial Raíces ponemos al alcance del público una selección especial de números dedicados a los códices (prehispánicos y coloniales), testigos de la memoria de las culturas antiguas.
Carmen Cristina Adriano Morán y Emily McClung de Tapia
El estudio de la madera carbonizada (llamado antracología) aporta datos para conocer los principales componentes de la vegetación arbórea-arbustiva que rodeaba a los asentamientos prehispánicos.
La madera, también llamada leño o xilema secundario, en sentido estrictamente biológico constituye el componente principal de los árboles y está conformada mayoritariamente por celulosa y lignina.
Se trata de la planta cultivada más antigua de México, las primeras evidencias datan de hace unos 10,000 años. En estos tiempos la calabaza es uno de los componentes destacados de la gastronomía mexicana.
En el área maya se encuentran diferentes áreas naturales, con sus respectivas flora y fauna, así como un sinnúmero de sitios arqueológicos que, si bien comparten muchos rasgos, muestran una notable variedad en distintos aspectos, producto de la extensa temporalidad de su desarrollo. La región se divide en dos áreas: las Tierras Altas (Guatemala y Chiapas), y las Tierras Bajas, que a su vez se subdivide en dos zonas: la del sur, donde hay abundante agua por sus ríos, lagos y lagunas, y la del norte (en la península de Yucatán), con sus cenotes, única fuente de abastecimiento de agua.
La región, que comprende el sur de Veracruz y el occidente de Tabasco, es considerada el área nuclear de la cultura olmeca. En este territorio –cuya extraordinaria riqueza y diversidad ecológica fue factor determinante en el desarrollo de la compleja sociedad olmeca– se ha localizado gran cantidad de vestigios de esa cultura notablemente mayor a la de cualquier otra zona mesoamericana.
Los zapotecos habitaron fundamentalmente en los Valles Centrales y las sierras circundantes, aunque también se extendieron a otras regiones. Se caracterizaron sobre todo por ser uno de los pueblos que iniciaron la escritura en Mesoamérica, por desarrollar una arquitectura particular –principalmente la funeraria–, y por elaborar urnas especiales, que representan a dioses y que se colocaban como guardianes en las tumbas.
La ciudad de Tenochtitlan fue la sede del imperio más poderoso de su época. Fundada en un islote en el lago de Texcoco, esta ciudad, que creció ganando terreno al lago, llegó a albergar entre 200 000 y 300 000 habitantes y a ocupar un área de entre 12 y 15 km2. Se encontraba dividida en cuatro grandes barrios o calpullis, a su vez formados por otros de menor tamaño. Los mexicas fueron la sociedad más importante de Mesoamérica al momento de la conquista española.
La pieza de un personaje con yelmo de coyote es característica de esta sala, sobre la función que tuvo esta pieza existen distintas propuestas, por ejemplo, se ha planteado que simboliza el entierro de un personaje de alto rango o que era una pieza utilizada en los rituales que se llevaban a cabo en el importante espacio de Tula en el que se encontró.
El monumento de Chalchiuhtlicue fue hecho con un gran bloque de piedra extraído de una cantera en el Monte Tláloc, y debido a su tamaño fue necesario que cientos de individuos lo llevaran a Teotihuacan con el auxilio de cuerdas y troncos.