La historia de la arqueología mexicana ha sido la de una constante búsqueda de equilibrio entre la necesidad de fortalecer una conciencia histórica, la de conservar y dar a conocer el patrimonio cultural que sustenta esa conciencia, y la de realizar trabajos científicos que permitan un mejor entendimiento de las sociedades antiguas.
Merecedora de la primera descripción de un sitio arqueológico hecha en México, esa ciudad fortificada ha sido objeto de numerosas exploraciones arqueológicas de 1791 a la fecha.
Las exploraciones llevadas a cabo en los sitios de Chalchihuites, La Quemada y sus zonas circundantes permitirá dar respuesta a varias interrogantes fundamentales de la historia antigua de México.
En el marco del convenio mediante el cual la Carnegie Institution de Washington obtuvo permiso para llevar a cabo trabajos arqueológicos en Chichén ltzá durante diez años, el gobierno mexicano se obligó a intervenir en algunos de los principales edificios.
No obstante que su propia naturaleza las convierte en un elemento de difícil preservación, México posee un importante conjunto de pinturas murales que dan cuenta de la maestría técnica y artística de los pintores del México antiguo, así como de la compleja cosmogonía de las sociedades a las que pertenecieron. De ese acervo cultural destaca Bonampak, Chiapas.
La exploración de la cueva marca un momento muy importante en la historia de la arqueología mexicana, pues se trata del primer proyecto formal de investigación del Instituto Nacional de Antropología e Historia en el norte árido de México.