En el pensamiento mesoamericano, todo lo existente era una mezcla de las esencias de lo masculino y femenino y era el predominio de una de ellas lo que determinaba el grado de pertenencia de cada ser a uno de los dos campos taxonómicos.
En la época precolonial, la región mixteca estaba dividida políticamente en varios señoríos, designados por los propios mixtecos como yuvui tayu, “petate y trono”. Este dualismo combina dos tipos de asiento: el petate (yuvui), donde suele sentarse la mujer, y el trono o banquito (tayu), en el que se sienta el hombre. De acuerdo con esta concepción, las dinastías gobernantes se referían tanto al linaje del padre como al linaje de Ia madre para demostrar su legitimidad.