Si tomamos en cuenta las representaciones y el culto que se rinde a los dioses mayas del Clásico, no tienen ni la naturaleza ni el carácter de los dioses del Posclásico.
Es probable que la sobriedad de la arquitectura yucateca obedezca a una deliberada concepción de los franciscanos para contrarresta la tendencia indígena hacia la exuberancia en la antigua arquitectura.
Ante la imposibilidad de explicar las causas que producen los más diversos fenómenos naturales, los mayas crearon un mundo imaginario formado por seres sobrenaturales.
En este número de Arqueología Mexicana, el lector se encontrará con una propuesta sobre la aparición tardía (en el Posclásico) de los dioses en la religión maya, y con un documentado artículo sobre los dioses principales y sus características, acompañados con ejemplos de todas las épocas.
El Popol Vuh es sin lugar a dudas el más importante de los textos mayas que se conservan. Se distingue no sólo por su extraordinario contenido histórico y mitológico, sino por sus cualidades literarias.
El Códice Muro o Códice de Ñunaha es un manuscrito mixteco elaborado a finales del siglo XVI que conserva el estilo y la manufactura de la tradición pictográfica prehispánica.